Un paseo por la memoria. Imágenes de prensa de los años ochenta y noventa de Juan Carlos Cazalla.

Darle a “me gusta” en algunas de las imágenes de Juan Carlos Cazalla en Facebook se torna un gesto insuficiente, porque sus imágenes no son de consumo rápido, no son imágenes kleenex, sino más bien imágenes para releer, imágenes que nos invitan a mirar y comprender detalles cargados de elocuencia de una época que Cazalla nos trae del pasado con lucidez y humor. Las treinta y cinco imágenes que bajo el título “El ojo atento y la memoria” Cazalla expone en la Asociación de la Prensa de Sevilla estos días nos adentran directamente en el contexto social de la Sevilla de los ochenta y hasta mediados de los noventa, unos años de cambio acelerado que, vistos ahora con distancia -una actualidad cartografiada por protestas de los jornaleros, la reforma agraria, el desempleo, la emigración, las movilizaciones estudiantiles, etc… – nos aportan numerosas cuestiones sobre las que reflexionar.

Decir de ellas que son instantáneas precisas e inteligentes, formalmente muy bien resueltas tampoco sería suficiente, porque las imágenes de Cazalla nos hablan de la importancia del fotoperiodismo y de la memoria común construida a partir de sus microhistorias. Pequeñas historias locales que miradas con la perspectiva que otorgan los años nos permiten al mismo tiempo observar en ellas los procesos globales. Unas microhistorias que hablan de la vida en las calles, de la cultura y los hábitos populares que definen tiempos y épocas. Éste es precisamente uno de los principales legados del fotoperiodismo: más allá de la inmediatez noticiosa, registrar para el futuro la memoria de un tiempo. Las imágenes pertenecen a los años en que Juan Carlos trabajó para Diario 16, una cabecera regional que nació para satisfacer la demanda de información de una reciente Autonomía Andaluza y que en su aproximadamente década y media de existencia documentó el cambio a la modernidad y la democracia de la comunidad autónoma.

Disfrutar de las imágenes seleccionadas por Cazalla en las que además cabría destacar la presencia de numerosas figuras del mundo de la cultura, de Camarón de la Isla a Silvio pasando por Jorge Luis Borges, Camilo José Cela, Martirio y Kiko Veneno, Carlos Saura, Paco Rabal, Eduardo Chillida o Agustín García Calvo entre otros, es comprender también el cambio en las dinámicas profesionales experimentado con los años. Un modo de trabajar quizá algo menos mediado y ligero de inercias profesionales, algo más artesanal y personal. Dinámicas distintas que nos hablan asimismo del cambio de la mediaciones en la Era de la Información.

La exposición está dedicada a Atín Aya y Ángel Moreno dos compañeros de oficio en las filas de aquel diario. Pensar en esos (quizá no demasiados) archivos privados que conservan la memoria de los orígenes de nuestro imaginario colectivo reciente como comunidad, nos hace valorar su importancia y preguntarnos por su conservación. Cazalla nos invita a disfrutar del placer de unas imágenes que nos hacen comprender, al mismo tiempo, la importancia de las mismas como testimonio y como legado cultural, como antídoto necesario contra la desmemoria.

© Pablo Cousinou

© Juan Carlos Cazalla

© Juan Carlos Cazalla

© Juan Carlos Cazalla